Guadalajara. 22 de marzo de 2018

La Red de Calor con Biomasa de Guadalajara obtiene la licencia urbanística para iniciar el proyecto

La central térmica de biomasa estará en construcción entre nueve y doce meses, y la red de dos años a dos años y medio

La empresa soriana Rebi prepara el desembarco en la capital de Guadalajara y se consolida así como líder en España en la creación, explotación, gestión y comercialización de redes de calor con biomasa. Su cuarta Red de Calor, en la ciudad castellanomanchega, se compone de un total de 28 MW de potencia, cuatro calderas de 7 MW cada una que darán calor para el servicio de calefacción y agua caliente sanitaria a través de energía térmica de biomasa a los vecinos a 6.000 viviendas, además de edificios públicos y no residenciales.

La empresa soriana también cuenta ya con todas las autorizaciones medioambientales necesarias de la consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha; y ya ha obtenido también la licencia de obra del ayuntamiento de Guadalajara.

El consumo previsto del conjunto de la Red es de 100.000.000 kWh anuales y 25.000 toneladas de astilla al año. Guadalajara reducirá sus emisiones de CO2 a la atmósfera en 15.000 toneladas anuales. El mantenimiento y suministro de la infraestructura supondrá la creación de 60 empleos directos e indirectos y entre 18 y 20 millones de euros de proyecto consolidado.

Una vez obtenida ya la licencia de obra, la central térmica de biomasa estará en construcción entre nueve y doce meses, y la red de dos años a dos años y medio.

Se trata de una Red análoga a las que la misma empresa desarrolló en pleno Campus Miguel Delibes de la Universidad de Valladolid que da servicio de calefacción y agua caliente sanitaria mediante biomasa a 24 edificios de la UVa; análoga también a la Red de Calor de Soria, la más larga que tiene Rebi en funcionamiento en la actualidad de estas características en España, y similar también a la planta de Ólvega (Soria) y la de Aranda de Duero (Burgos) en construcción.

Rebi ha comenzado ya los estudios de los edificios susceptibles de conexión a la Red de Calor que forman parte de una alta concentración de instalaciones centralizadas que utilizan gas y gasóleo como combustible en la ciudad de Guadalajara, y cuya antigüedad está entre los 30 y 40 años. Los edificios previstos alrededor de 6.000 viviendas además Edificios Públicos y No Residenciales, y de Edificios Sumidero. El conjunto social de Guadalajara ha comunicado una respuesta muy positiva ante este proyecto.

Y es que el equipo de Rebi elabora una propuesta adecuada a cada Comunidad de Propietarios según el consumo actual, los técnicos desarrollan reuniones informativas con los vecinos interesados e incluso visitas guiadas a las instalaciones en funcionamiento. Existe un importante ahorro económico en calefacción y agua caliente sanitaria que pueden constatar los clientes que ya utilizan este novedoso sistema energético, basado en una reducción media mínima del 10 por ciento en la factura de la Comunidad, sin derramas para los vecinos, y conexión y obra mínima en la sala de calderas también sin coste.

Hay que destacar que se pretende contribuir a la disminución de las emisiones de CO2, sustituyendo combustibles fósiles como gasóleo por biomasa, a la vez que nos incorporamos de forma activa a las estrategias europeas de desarrollo sostenible y lucha contra el cambio climático. El cambio de generación energética ha sido aprobado prácticamente  por la totalidad de los participantes sondeados.

Funcionamiento de la central térmica con biomasa

La planta será el punto de almacenamiento de biomasa y centro de producción de energía térmica que posteriormente se distribuirá a través de la red de tubería de acero preaislada hasta llegar a los distintos puntos de consumo.

El emplazamiento de la Central Térmica que dará origen a la Red de Calor con Biomasa de Guadalajara será la Calle Méjico nº 45, en la zona Industrial al Sur-Oeste del término municipal, lo suficientemente alejada de la zona urbana y a la vez lo suficientemente cerca para poder distribuir calor a todos los edificios que lo deseen. La parcela dispone de un buen acceso para tráfico rodado por la calle Méjico y dispone de una superficie total de 3.833 m2, que no serán ocupados en su totalidad.

La madera en forma de astilla, almacenada en un silo, se extrae por medio de un conjunto de extractores hidráulicos que depositan el combustible en dos tornillos sinfín. Posteriormente, se lleva la astilla a un depósito intermedio desde el que se alimentan las calderas; éstas regularán el suministro de biomasa según las necesidades de cada momento.

Mediante la combustión en las calderas se genera energía calorífica, que es la que se encarga de calentar el agua a 90 grados centígrados.

Una vez calentada el agua se procede a su distribución. Cada caldera dispone de su circuito primario independiente que se conecta en un colector común. Desde dicho colector se alimenta al depósito de inercia. La salida del depósito se conduce hasta un colector, donde se encuentra la zona de bombeo de la red de distribución. El circuito pasa de esta forma a comunicarse con la red enterrada que discurrirá por las calles de Guadalajara.

Recorrido de la Red

La red discurrirá desde la central por la calle Méjico, calle Antonio Buero Vallejo para salir a la Avda. del Ejército. El primer anillo alberga la calle General Vives Camino, calle Dr. Layna Serrano, Avda. Castilla, Molina de Aragón, Paseo Dr. Fernández Iparraguirre, calle Brihuega, y calle Alcalá de Henares.

El segundo anillo transcurrirá por la calle Dr. Layna Serrano, calle de la Virgen de la Soledad, calle de Alonso Núñez de Reinoso, calle Virgen del Amparo y Paseo Dr. Fernández Iparraguirre.

Existirán dos ramales: uno continuando Dr. Layna Serrano, y otro continuando por la Avda. del Ejército hacia la Escuela de Magisterio y Palacio del Infantado. A partir de esos puntos, la red continuará diseñándose según la demanda de los vecinos.

Conexión de las instalaciones a la Red

En cada una de las salas de calderas de calefacción central se instalan todos los equipos necesarios para realizar la conexión a la red de calor, gastos que corren íntegramente a cargo de la empresa. En un intercambiador de placas se produce el intercambio térmico entre la instalación centralizada de biomasa y el circuito secundario de cada una de las instalaciones.

Para contabilizar los consumos en cada uno de los edificios se instalan contadores de energía para conocer el consumo en cada edificio conectado. En la central de producción se instalan contadores de calor de tal manera que con los datos de la central generadora y los puntos de consumo se pueden contrastar los datos y analizar las pérdidas térmicas en la instalación hidráulica, además de registrar el consumo de energía térmica útil de cada uno de los edificios conectados.

La nueva instalación dispondrá de un Sistema de Gestión de Instalaciones desde un controlador dispuesto en las calderas para gestionar la regulación y el control de la instalación. De esta forma se mantiene la temperatura y presión del circuito en las condiciones previstas de diseño. Cada subestación dispone de una conexión en cada uno de ellos mediante MBUS al controlador central.

La instalación de la Comunidad se mantiene con la caldera cerrada pero funcional con sus correspondiente mantenimiento, de tal manera que en caso de registrar una avería en la Red y tener que cortar el suministro, se procede a abrir de urgencia las calderas y quemar gas o gasóleo. En esta situación la Comunidad de Propietarios abonará el precio de la energía como si de la Red de Calor se tratara, asumiendo la empresa la diferencia con los combustibles fósiles.

Economía, ecología, confort y seguridad

Las ventajas a nivel de confortabilidad evitan riesgos de fugas y escapes, molestias o ruidos en las descargas de combustibles, y olores procedentes de los cuartos de calderas.

La generación de empleo local y revitalización del medio rural es uno de los puntos básicos de las ventajas sociales. El cien por cien del coste de la biomasa se genera y consume en el territorio nacional, evitando déficit comercial internacional. Un megavatio de energía producida mediante biomasa produce 10 puestos de trabajo indirectos.

La energía térmica, generada por la combustión de biomasa, constituye una energía alternativa, limpia y renovable. El uso de biomasa o de sus derivados puede considerarse neutro en términos de emisiones netas de dióxido de carbono al emplearse en cantidades iguales a la producción neta de biomasa del ecosistema que se explota.

La biomasa es un combustible natural compuesto por residuos orgánicos de los aserraderos, de las podas de los montes, de las limpiezas forestales y de los cultivos energéticos.

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